miércoles, 14 de mayo de 2014

¿Qué es la felicidad? En pocas palabras, es ese estado anímico emocional puntual,  libre de estrés y lleno de satisfacción. Es un estado que varía drásticamente de manera subjetiva y en función de nuestras expectativas o sueños.

Para unos, la felicidad se basa en hacer realidad un deseo, un proyecto que habíamos planteado o imaginado con anterioridad. La magnitud de ésta emoción siempre va en proporción a la dificultad que ha conllevado llegar a su exitosa culminación. Cuanto más difícil o más inesperado sea el logro, mas emoción brindará.

Toda felicidad es volátil, es decir, es un sentimiento, una sensación de euforia emocional, que dura un cierto periodo de tiempo, dando paso a un recuerdo alegre, que como todos los recuerdos, forman parte del pasado, no del presente, ni del futuro.

Ciertos aspectos de la vida nos proporcionan esa enorme satisfacción, esa felicidad; otros, sin embargo, nos producen todo lo contrario. El balance personal en favor de lo positivo frente a lo negativo, hace que consideremos si somos felices o no.

Cada cultura es diferente y dentro de ellas, cada una de las personas también son muy distintas en lo que se refiere a la medida de la felicidad. Resumido en pocas palabras, la felicidad va en función de lo conformistas que seamos. Cuanto más conformistas seamos mas felices nos sentiremos, todo lo contrario de si no nos conformamos con poco. El que más aspira o más necesita, menos probabilidad de ser feliz será frente al que aspire y necesite menos.

La felicidad no proviene de una persona ni algo material, sino de un hecho. Algo material como que me toque la lotería, o conseguir un bien con el que he soñado toda mi vida, me hace inmensamente feliz. Recibo un gesto bonito, un beso, un guiño, una muestra de cariño, o un reconocimiento por un trabajo bien hecho por parte de alguien que valoro y también me hace feliz. Todo esto siempre considerando que tal felicidad eufórica se enmarca en el momento del suceso y que se va amortiguando con el paso del tiempo, transformándose en un recuerdo muy bonito. Tal recuerdo nos proporcionará una cierta alegría al ser rememorado, pero no nos dará una felicidad presente.

¿Podemos mantener vivo ese sentimiento efímero de felicidad?  Solo hay una respuesta posible: se trata esencialmente de buscar nuestros sueños con positividad, y cuando no logramos conseguirlos, consiste en desdramatizar tales fracasos e insatisfacciones, aprender a adaptarnos y a asumir las decepciones que brinda la vida, aprender de ellas y valorar lo que sí que tenemos por encima de lo que no.  Solo así la balanza de la felicidad caerá hacia un balance positivo, logrando así ser feliz.

La felicidad es innegablemente una decisión.




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